En ediciones anteriores…

Los Festivales de Senderismo de los Pirineos, bajo la coordinación del Instituto para el Desarrollo y la Promoción del Alto Pirineo y Aran (IDAPA), nacieron en 2016. De hecho, uno de los objetivos del IDAPA es impulsar proyectos transversales que rebasen las fronteras comarcales, actuando como paraguas. Desde el 2016, cada nueva edición ha supuesto un aumento del número de festivales implicados, de la oferta de actividades y también de los visitantes.

Edición 2018

La 3ª edición de los Festivales de Senderismo de los Pirineos se celebró de finales de mayo hasta finales de julio. A los seis territorios de 2017 se añadieron dos de nuevos: Val d’Aran y Valls de Cardós (Pallars Sobirà). La oferta, pues, se amplió hasta 8 festivales. El número de visitantes, el 2018, creció hasta los 1.365 y el número de actividades hasta sesenta. Las actividades con más éxito fueron las nocturnas, las relacionadas con la fauna y las que tenían una dificultad baja. La promoción conjunta de los festivales se incrementó en las redes sociales.

Edición 2017

La 2ª edición de los Festivales de Senderismo de los Pirineos tuvo lugar durante los meses de mayo, junio y julio, y a los cuatro territorios de 2016 se añadieron dos de nuevos: Valle de Siarb y Montaña de Alinyà. Más de 800 senderistas participaron en alguna de las actividades programadas. En esta edición, los organizadores de los festivales, bajo la coordinación del IDAPA y la colaboración de los parques naturales, acordaron unos criterios comunes que deberían cumplir todos los territorios que quisieran participar en este proyecto conjunto de los Pirineos.

Edición 2016

La 1ª edición de los Festivales de Senderismo de los Pirineos se celebró durante los meses de junio y julio y reunió cuatro territorios: la Vall de Boí (Alta Ribagorça), la Cerdanya, la Vall Ferrera (Pallars Sobirà) y la Vall Fosca ( Pallars Jussà). Más de 600 senderistas disfrutaron de un extenso programa de rutas guiadas y actividades paralelas. Las valoraciones de los participantes fueron, en todos los casos, muy satisfactorias. Así, por ejemplo, en la Vall Fosca los senderistas destacaban la calidad de los guías, el descubrimiento del entorno y de los paisajes, y el ambiente familiar de las actividades.